Métrica y ritmo


En la biblioteca de Vinateros nos hemos acercado a la poesía desde un punto de vista técnico y filológico, para echar esas bases fundamentales sobre las que se construye la escritura poética de cualquier genero y estilo en Occidente.

Dicho con otras palabras, hemos empezado a ver la métrica y las bases del verso clásico. El objetivo no es imitar a los clásicos, o escribir como en el Siglo de Oro, sino llegar de la mejor manera posible al verso libre, a la poesía del siglo XX y XXI.

Hemos llegado a hablar del verso como unidad de medida del poema, y de la forma de calcular su ritmo. El verso está compuesto por palabras, y cada palabra tiene un acento y se divide en sílabas.

Hablando del endecasílabo, hemos dicho que es un verso compuesto por once sílabas, y que un verso -como las palabra- puede ser llano, esdrújulo o agudo. Es decir, puede tener el último acento en la penúltima, antepenúltima o última sílaba respectivamente.

Todavía nos falta por ver cómo se mide realmente un verso y los tipos fundamentales de rima. Paso a paso, sin prisa, llegaremos a tener los instrumentos básicos para poder apreciar aún más la poesía: la de otros autores y la nuestra.

Es importante recordar que la poesía es un genero literario -el más antiguo- que hace de la palabra ritmo, musicalidad, y que el verso libre, hoy en día, expresa la música que el poeta lleva dentro de sí mismo.

La poesía ya no se rige por las leyes “inquebrantables” que han existido hasta hace unos 150 años, así como la poesía de hoy en día es esencialmente lírica: transmite lo que es -o quiere parecer- el poeta, lo que piensa, lo que siente o imagina; ha dejado hace mucho de transmitir el Saber.

Nada extraño: la poesía, como cualquier otra expresión del ser humano, se ha ido adaptando y ha ido evolucionando conforme lo hacen la humanidad, la cultura, la sociedad.