Debate sobre terapias


A menudo en todos los talleres, sobre todo al principio, sale la pregunta: “¿escribir puede servir como terapia?”.

Si yo como profesor me dedicara a eso, es decir, a hacer terapia a través de la escritura, tendría que pagar las consecuencias y ser llevado ante un juez como cualquier criminal.

Llega entonces la necesidad de aclarar este punto muy importante y delicado: como confirma una alumna, que precisamente se ocupa de arte-terapia, la actividad creativa siempre aporta algo positivo en el individuo. Crear es una actividad que, de por sí, ayuda a conectar con la “esencia misma de la vida” (estoy citando sus palabras), ya que en la fase creativa la persona encuentra su espacio personal, individual, en el que conocerse y relacionarse con el mundo.

Crear es una actividad connatural del ser humano, y sobre esto no hay duda. En todos los casos, el escritor, el pintor, el músico, en el momento mismo en que se dedican a su actividad creativa disfrutan de algún tipo de beneficio mental y hasta físico.

Y hasta aquí estamos todos de acuerdo. Ahora, tenemos que separar las figuras profesionales: por un lado el terapeuta especializado, el que guía al “paciente” en un proceso de análisis y/o curación, utilizando la creatividad y la actividad artística como instrumento de su terapia.

Por el otro el tutor de un taller de escritura, cuya única función es guiar el alumno hacia el descubrimiento de sus posibilidades creativas, ofreciéndole instrumentos teóricos útiles, y aconsejándole hasta que consiga expresarse de la mejor forma posible, encontrando en ello una satisfacción personal.

El tutor NO es un terapeuta ni un psicólogo, no está habilitado para utilizar la escritura como instrumento de trabajo. La escritura creativa y la poesía son su OBJETIVO. Hacer que las clases sean amenas y apasionantes, su método de trabajo. Y si algún alumno, a parte de pasárselo bien, descubre nuevas cosas sobre sí mismo y se aprovecha para bien de esos descubrimientos, se debe sólo al alumno, no al tutor.

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3 pensamientos en “Debate sobre terapias

  1. No se debe de ir a un taller literario con expectativas irreales, buscando una solución para cualquiera de nuestros problemas (y si nuestro problema es mental, mucho menos todavía). Los psicólogos, terapeutas y psiquiatras son los que se deben de encargar de hacer esta función.
    Si vamos a un taller literario y estamos haciendo lo que nos gusta, lo que queremos, nos puede sentar muy bien al cuerpo y a la mente. Nuestra vida mejora siempre que nos damos algunos gustos y siempre que buscamos comodidad en los lugares donde estamos y si es nuestro gusto y estamos cómodos, la respuesta es sencilla, continúa adelante y dale caña al teclado. De eso se trata.
    Por otro lado, Isabel, hablas de la epifanía literaria. Bien, daré mi opinión.

    Joyce dijo: “Me dan miedo esas grandes palabras que nos hacen tan infelices”. Estoy con Joyce, a mí también me dan miedo.
    La epifanía en la vida real es descubrir una verdad íntima y personal que uno mismo no conocía anteriormente y tomar conciencia del yo interior de uno mismo. Esto puede ser muy difícil de digerir. Si llegamos a este punto por medio de la escritura, ya podemos darnos por jodidos porque uno no va a ver sólo lo bueno de sí mismo, sino que también verá su mediocridad y sus sombras. La epifanía tiene que ver con el status quo afectivo y existencial y todo lo que tenga que ver con los afectos y la vida de uno mismo, a veces, hace pupa. ¿Estaríamos dispuestos a llenar un folio, o dos, o tres con todas nuestras carencias una vez que hemos sido conscientes de ellas y dejar que lo lean los demás?. Oh, sí que se puede hacer, claro que sí, hay grandes escritores que lo han hecho en el trasfondo de uno o varios personajes, por ejemplo Joyce, Virginia Woolf (y ya sabéis cual fue si final), Pessoa… pero dudo mucho que sea recomendable en personas que nos estamos iniciando en la escritura. Tendremos momentos reveladores cuando escribimos, pero creo que no hay que confundirlos con la epifanía.
    Solemos dejar algo de nosotros en un personaje, pero ese personaje no eres tú (a no ser que escribamos un diario personal e íntimo) y también hay que tener en cuenta que la escritura siempre deformará la realidad, es decir, si te decides a contar en un relato algo que te pasó en un momento determinado, nunca lo contarás como fue realmente. ¿Y por qué nunca lo contarás como fue realmente?. Principalmente, por dos motivos: Uno, tenderás a utilizar recursos estilísticos que no se usan en la vida real como las metáforas, por ejemplo, y otro, nuestra mente, sobre todo cuando ya ha pasado tiempo de un suceso, nos engaña y distorsiona los sucesos a nuestra voluntad.
    La inspiración es otra cosa. Puedes tenerla o no tenerla, o tener una temporada en la que estás sembrada de ideas u otra en la que estás sin ninguna. Pero, hay que trabajar. La inspiración, cuando aparece, más vale que lo haga cuando estás en activo para que puedas desarrollarla y darle forma porque si no, lo más probable es que se pierda y que se convierta en humo, es decir, en nada.

    Espero no haberos aburrido. Buenas noches.

  2. Yo creo que de alguna manera sí se produce una catarsis en el escritos, o poeta en este caso. Hacerlo o no como terapia? Esa será la pregunta. Indudablemente siempre hay algo de nosotros en cada creación, algo que nunca ha visto la luz y que ni siquiera nosotros conociámos. Ese algo que aflora y que se manifiesta en el poema, de alguna manera nace de nuestro oscuro y se cura; porque al artista se hace consciente de ello como persona.

    No obstante hay que utilizar tácnicas que pueden ser aprendidas.
    Si se trabaja se consiguen cosas, pero yo me planteo que, si hablamos de inteligencias múltiples, será la persona más capaz de expresar si su talento dominante está en la escritura de poemas, cuentos. Como ocurre con los músicos…

    La vida es terapia, porque es aprendizaje. La poesía es vida.

    Me gustaría preguntar al foro sobre la inspiración o lo que Joice llama epifania. Hay personas que tienen o son capaces de mostrar más cantidad de inspiración?

    Entiendo que sí y entiendo que luego se perfecciona. Y en esa inspiración está el agente “curativo”.

    Para ir a un taller es mejor no ir como terapia. La terapia la dejaremos a otros profesionales.

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