Uso de los tiempos narrativos


El uso de los tiempos verbales a menudo se complica, sobre todo si empezamos a mezclar pasado, presente y futuro en la línea temporal de nuestra narración.

El autor tiene que tener claro “cuándo” está su personaje, es decir en qué entorno temporal se mueve y cómo lo va a narrar: podemos escribir todo al presente, para que el efecto sea impactante e inmediato, la lectura rápida y sin dejar aliento al lector -corriendo el riesgo de aburrirle soberanamente o de estresarle.

Podemos escribir de la forma más tradicional, todo al pasado simple, dejando atrás en el tiempo lo que ha pasado, aunque tenemos que saber distinguir entre los tiempos de esa narración -pretérito y copretérito, pasado simple e imperfecto.

Podemos incluso mezclar los tiempos -pasado, presente y futuro-, ir constantemente adelante y atrás en el tiempo, tratando de no marear al lector y haciendo alarde de nuestra capacidad de experimentación.

En el taller de Plaza Castilla hemos hablado del flashback y de las anticipaciones (o flash forward). ¿Cómo organizar estos recursos? ¿Cuándo y por qué utilizarlos?

Primero: tenemos que decidir cómo vamos a narrar la historia. La siguiente diapositiva refleja esquematicamente la narración lineal, desde el inicio -1- hasta el final -2-, siguiendo el protagonista en el desarrollo de su aventura, diría casi al mismo tiempo que le pasan cosas.

Los flashbacks vendrían a ser eventuales cuñas temporales que por alguna razón nos enseñan el pasado o en el futuro de ese personaje: unos recuerdos que tiene, informaciones importantes que el autor va sembrando a lo largo del relato, memorias de personajes secundarios o visiones de futuro. Hay que utilizarlos con mucho cuidado, pueden resultar pesados, inútiles o banales.

En la siguiente diapositiva, muestro el gráfico de la narración lineal en la que se insertan estas anticipaciones o estos flashbacks.

En otros casos, el narrador empieza a contar lo que le pasa en el presente a su personaje -en el presente del personaje- y de allí se desencadena una narración de su pasado, para al final volver a su presente con todas las informaciones necesarias, iluminados y con las dudas y las preguntas resueltas.

Por ej, un personaje está en el bus, encuentra a una antiguo amigo pero no está seguro de reconocerle, y éste empieza a contarle todo lo que hicieron de niños. El narrador deja el presente del autobús y nos cuenta en primer plano esas memorias. Sólo al final volvemos al autobús: el protagonista reconoce definitivamente a su amigo y le abraza.

Sabemos que la historia va de 1 a 2, que lo que se plantea al principio tendrá que solucionarse de alguna forma en el final, pero para llegar a ese final tenemos que “ver” todo el pasado importante de ese personaje. Un ejemplo magistral está en la novela breve Novela de ajedrez de Stephen Zweig.

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