Porno cumpleaños


pornoHoy cumplo 37 tacos. Estoy muy nervioso. Hasta el año pasado por estas fechas no me pasaba nada, llegaba el 29 de agosto y más o menos todo seguía igual. Me lo tomaba con filosofía. Pero este año no sé qué me pasa, lo estoy llevando mal. ¿Será por el hecho de que 3+7=10? ¿Será por lo que dice mi horóscopo? ¿Será porque solo ahora me doy cuenta de lo cerca que están los 40?

A mí me encantan las fechas recurrentes, los aniversarios, el cruel juego de hacer resúmenes. Se mezcla mi natural tendencia a la ansiedad con mi fuente inagotable de energías. Soy la víctima favorita de las gastritis & Co. Me he iniciado a la meditación pero sus efectos no duran mucho. He vuelto a hacer deporte y eso me da aún más energías físicas. Las chicas son guapas, llevan faldas y microshorts que me llenan de deseo(s).

¿Qué puedo hacer si nada me tranquiliza? Me gustaría ser un hombre de acción, tener una Mansión Playboy, pilotar mi jet privado, dar la vuelta al mundo tres veces con mochila, ser un mecenas de jóvenes artistas de todo el planeta y cosas por el estilo. Pero escribo. Tengo 37 años y me dedico a escribir. Vaya pringao, dirás. ¿He aprendido algo hasta la fecha? ¿Puedo permitirme incluso dar consejos a los jóvenes?

No soy Papá Noel y el sentido de la vida no está en dar consejos. Que se jodan los que dan consejos. Que cada uno aprenda de sus errores. Eso sí, joven lector de este artículo: si quieres meterte a escritor, procura no hacer el imbécil como lo he hecho yo.

A los 37 estoy a punto de firmar nuevos compromisos de trabajo, estoy escribiendo nuevas historias, nacen y se confirman algunas interesantes colaboraciones. Me siento cada vez más seguro de mí mismo (aunque todavía tengo que superar definitivamente mis estúpidos y molestos bloqueos de raíz católica) y lo único que me falta es dinero y tiempo para poder escribir todo lo que quisiera. Bien, qué bueno eres, enhorabuena, dirás. ¡Paparruchas!

¿No sabes leer? ¡He dicho que me faltan tiempo y dinero! Los dos Masters of the Universe. En un sentido físico y moral. Estaba yo razonando con mi mujer… Bueno, más que razonar era apesadumbrarla con una infusión de mi pesimismo… Pues eso, que íbamos por la calle y le dije que es muy tarde. Quiero decir, llegar a los 37 y empezar a sentirse seguro y ver que esto de escribir no solo no se te da muy mal, sino que hay más gente que cree en ti.

Llegar a las puertas de los 40 (dicen que ahí empieza tu segunda adolescencia, pero sin los malos rollos de los 15 años), no tener coche (por elección y un poco por imposibilidad), preguntarse todavía si quieres o no hijos (y darse cuenta de que de todas formas no puedes tenerlos, a menos que no quieras darles un trabajo desde los 6 meses llevándolos contigo por las aceras con un bonito sombrero para las monedas), no tener casi redes de protecciones ni una familia cercana que te pase los productos de la huerta y te prepare los táperes

¿Y por qué todo esto, me preguntaba mientras mi mujer rezaba para que me callara? Por hacer el gilipollas.

He empezado a escribir digamos a la edad de 17 años. O sea que llevo 20 escribiendo. Vale, vale, eso no cuenta, eran poemas algo blandengues, feos, experimentos vergonzosos, relatos cortos quizás ingeniosos pero nada más… Bueno, por ponerle fecha, digamos que he empezado a tomarme esto más en serio a los 25 años.

Volviendo hacia atrás la mirada, me doy cuenta de que esto me lo he currado mucho (y sigo haciéndolo), pero también que podía ahorrarme muchos disgustos, muchas pérdidas de tiempo, mucho regalar mis energías a empresas, iniciativas y personas que no se lo merecían. Y sobre todo, he desperdiciado este preciosísimo recurso que es el tiempo, insisto, saboteándome, escarbando con la uñas y con saña en la delgada superficie de mi autoestima.

Esta es la clave, chaval. Esto de escribir es una vocación y también un trabajo inútil. Tienes que saber que vas a ser irrelevante e inútil (hasta cierto punto). El mundo avanza gracias a los científicos, a los ingenieros, a los economistas, a los políticos (que oponen fuerzas oscurantistas y retrógradas que, a veces, producen inesperados efectos de progreso), a los programadores informáticos.

No te hablo a ti, niño pijo con la vida resuelta, una familia de intelectuales y las puertas abiertas en el “mundillo”. Te hablo a ti, pobre desgraciado pequeño burgués que vienes de una familia de empleados, funcionarios, obreros, dueños de estancos y papelerías, te hablo a ti que no tienes un duro y no conoces a nadie influyente, a ti que tendrás que echarle huevos un día sí y otro también para salir adelante.

Somos muchos los que aspiramos a convertirnos en escritores reconocidos. Fíjate en los que había hace solo 50 o 100 años. Nos dan calabazas por todos lados, nos ponen trabas de todo tipo para que no nos dediquemos a esto. Y sin embargo somos necesarios. Todo el mundo, desde el carnicero de la esquina hasta el sádico presidente de un banco, necesita cultura, arte, cosas que embellecen el mundo y el alma, o que por lo menos te hagan pasar el rato con dignidad.

Para no olvidar qué significa ser humano. Pero no esperes por ello tener derecho a un sueldo o a un monumento en la plaza de tu pueblo. Como dice la canción de AC/DC, It’s a long way to the top if you wanna rock’n’roll.

Así que deja ya de una puta vez de quejarte de si recortan en cultura (pero lucha por tus derechos y no seas pasota), deja de buscarte curritos como excusa para no hacer lo que quieres hacer (pero no dudes en currar en la empresa de tu padre si necesitas pasta), manda a la mierda todo el que te diga de esto no se vive (aunque tenga razón) y prepárate a no tener vacaciones ni fines de semana.

Dedícate a cultivar tu vocación, estudia y lee muchísimo que esto no se improvisa, colabora con gente talentosa, simpática y positiva en proyectos que te motivan, aprende de todo y de todos, lanza ideas como lanzarías piedras en un estanque en una aburrida tarde de verano. ¿Acaso el agua puede no hacer sus vibrantes circulitos? Y otra cosa: no te olvides de darle las gracias a los que te ayudan y te apoyan. 

No te desanimes nunca y recuerda siempre que el talento lo tienes o no. En el primer caso no podrás parar. En el segundo, bueno… Más pronto que tarde te darás cuenta y cambiarás de rumbo hacia algo que te haga realmente feliz.

Una última cosa: born to lose, live to win (un regalo del bueno de Lemmy de Motorhead).
https://www.youtube.com/watch?v=ShSRZ_meF-I

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