Empezar por Roma


murale ritratto scale trastevereHacía exactamente un año que no pisaba Roma ni Italia. Es el periodo más largo que he pasado fuera de mi país, he batido mi récord personal de 8 meses. He ido con mi mujer para darle una patada en el trasero al 2015 y abrazar el 2016, con la esperanza de que se porte mejor que su antecesor.

No es fácil volver a casa, nunca. Como decía mi viejo amigo paraguayo Egidio Molinas, que en paz descanse, no hay retorno posible (quizás citando a Remarque).

Así que, tras 8 años viviendo en España, he decidido ir como un auténtico turista: con ganas de informarme, de conocer, de dejarme sorprender sin prejuicios, estudiando incluso la posibilidad de instalarme allí. Quería de verdad sentirme nuevo en mi ciudad, lo necesitaba.

Sin embargo, no puedo fingir ser un turista. Allí tengo 30 años de historia. Como en cada ocasión, intento llamar al mayor número de amigos que pueda, dar paseos para “repasar” calles, comer de todo para recordar sabores. Esta vez no teníamos mucho tiempo, así que tuvimos que limitar nuestras visitas y aprovechar las horas para ponernos al día.

Descubro que mi viejo compañero de tenis -sí, hice un deporte pijo-, Masi, ha descubierto su talento y su pasión por la pintura. Lleva un año encerrado en su nuevo estudio y, sin saber que sabía dibujar y pintar, ya tiene unos cuantos óleos acabados.

Me sorprende la calidad de sus obras y le auguro un futuro profesional como artista. Hablamos del mercado del arte y, con su acostumbrada ironía, me dice que actualmente lo que vende son “serci” (palabra dialectal por “piedras”), las esculturas kitsch de Jeff Koons y cuadros abstractos buenos para hacer etiquetas de vino y anuncios.

Tendrá que buscar fuera la manera de colocar sus obras, más bien figurativas y surrealistas. En Italia, patria del arte, ya casi no quedan galerías de arte de las que cuentan en el mercado (mientras abundan las de pago).

Juntos encontramos muchísimas analogías con el mundo editorial. Recuerdo mis charlas con Matteo Di Giulio, amigo y escritor de Milán, pesimista sobre el presente y el futuro del libro en Italia.

Masi me regala un viejo retrato que me hizo en 2009 y que no recordaba. ritratto masiAquí lo tenéis.

En los días siguientes, otras charlas me regalan la posibilidad de saber qué pasa en mi país. Es curioso, sí. Todos los días leo el Corriere della Sera y un diario español. Mientras entiendo bastante bien lo que pasa en España, no consigo enterarme de lo que sucede en Italia. No entiendo los titulares ni mucho menos los artículos, entre palabras en inglés –vicio de la escritura contra el que lucharé encarnizadamente hasta mi deceso-, nombres de ministros de un Gobierno que nadie ha votado y del que no conozco ni siquiera las caras, entradillas llenas de comentarios personales y sin hechos, etc.

Nuestro amigo Daniele Timpano, actor y autor teatral con el que empecéritratto_capitale_nuova mi carrera artística -¿de verdad tengo una?-, nos invita a ver su participación en el espectáculo Ritratto di una capitale en el Teatro Argentina.

Algo decepcionados por algunas de las puestas en escena, vamos a cenar con otros, y en menos de media hora los amigos me ponen al día sobre la política italiana: el presidente del Consiglio Matteo Renzi es una especie de nuevo Berlusconi que, sin haber pasado por el voto de los italianos, dirige un gobierno totalmente sumiso, con casi toda la prensa de su lado, asustados por la posible victoria de Beppe Grillo (una especie de Pablo Iglesias, pero más simpático).

El Senado se limita a funciones de representación regional -antes el sistema italiano era bicameral, las leyes se aprobaban en la Cámara y en el Senado antes de ser emanadas. Con la reforma de la escuela, han contratado a no sé cuántos miles de profesores, todos los precarios y todos los nuevos. Uno de los presentes en la cena lo sabe de primera mano: está cobrando el sueldo de profesor sin poder trabajar. No hay cátedras para tanta gente. Renzi hizo sus cálculos: era mejor así que pagar la onerosa multa de la UE por abuso del personal precario.

Han quitado de nuevo el impuesto sobre la primera casa y ha bajado algunos tramos del IRPF, además de dar -o prometer, no estoy seguro- 500€ a todos los jóvenes hasta los 30 años para que se los gasten en cultura.

Han reajustado el sistema de los teatros estables y están a punto de lanzar la reforma de la ley de apoyo al cine. Además, han conseguido borrar el artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores -el único que garantizaba el despido por “justa causa” que ni Berlusconi pudo modificar- y han aprobado el contrato único (el mismo de Albert Rivera): despido fácil y rápido (en todos los casos, no solo para los precarios), premio para las empresas que contratan a tiempo indeterminado.

Yo me quedo sin palabras: hacía 20 años que en Italia no se hacían reformas tan profundas. No sé qué pensar. ¿Maquillaje? ¿Nuevas esperanzas para el país? ¿Dictadura? Las cifras del paro hablan de un 11% y de mejora de los datos, pero ¿son de fiar? ¿Qué significan? ¿Cómo se interpretan?

tevereLos días pasan, damos largos paseos por Roma, quedándonos boquiabiertos como siempre frente a las maravillas que ofrece la ciudad. Vemos algo más de limpieza en las calles, sobre todo si recordamos los años 2013-2014, cuando por alguna razón que no llegamos a entender dejaron de recoger la basura con puntualidad.

Han abierto un tramo de la nueva línea de metro, la C, otro milagro dada la lentitud legendaria de todos los temas relacionados con obras y excavaciones en Roma. Y están trabajando ya en dos nuevas paradas, que llegarán a San Giovanni y al Coliseo.

Nos sorprende la cantidad de comercios que han abierto en poco tiempo dedicados exclusivamente a la alimentación: desde pizzerías y restaurantes hasta comida rápida, de tiendas de productos biológicos a laboratori di cucina, que ya me dirán qué significa.

Igualmente sorprendente, aunque triste, nos parece la ausencia de librerías. La cadena Feltrinelli ha suplantado la ya escasa red de librerías pequeñas y antiguas que existían, monopolizando la distribución. Como siempre, voy a dar una vuelta para ver qué se publica en Italia, país en el que ya nadie lee. Mucha literatura juvenil, mucha literatura extranjera. Ninguna de las novelas italianas publicadas por grandes sellos me llama la atención, pero he encontrado dos joyas.

De estas, señalo Sull’orlo del precipizio (“Al borde del precipicio”) dearton142977 Antonio Manzini, publicada por Sellerio (la editorial que publica todo Camilleri). La he leído en una tarde partiéndome de risas. Espero que llegue al mercado español, no os la podéis perder.

También fuimos al cine. Apenas había películas italianas, así que fuimos a ver la última de Woody Allen, Irrational man, y pasamos un buen rato.

Por supuesto, comimos. Esto no es un artículo para turistas, pero ya que has llegado hasta aquí, si vas a Roma te recomiendo cinco restaurantes imperdibles: La Gianicolense (Circ.ne Gianicolense, 238), Popi-Popi (Via delle Fratte di Trastevere, 45), Trattoria Lilli (Via Tor di Nona, 23), Fatto in casa (Via del Governo Vecchio, 125) e Il Tajut di Giustino (Via di San Giovanni in Laterano, 244, una experiencia única, vinos y productos del Friuli, un local encantador).

asino volante tor di nonaComida auténtica de calidad, para que no caigas en las trampas de las guías para turistas y para que no entres en los sitios donde hay menú con fotos y un camarero en la puerta llamándote.

Hablando con mis padres y leyendo el periódico local, nos damos cuenta de que el miedo por las amenazas de ISIS tras el atentado de París ha creado una verdadera alarma en Roma. La gente sale menos, las calles están llenas de patrullas y de camionetas del ejército.

A nosotros no nos importa: salimos todos los días a respirar el aire lleno de polveri sottili acumuladas tras dos meses sin lluvia -se nota también al ver lo demacrado que está el Tíber. Nos ataca enseguida un dolor de garganta, acostumbrados como estamos al aire limpio de Logroño.

san pietroPasamos por San Pedro para ver qué pasa con el Jubileo extraordinario, mientras pienso en la vecina del piso de abajo que se ha vuelto loca y se pasa el día gritando “que Dios os maldiga a todos, que os maldiga en eterno”.

Antes de irnos, nos llega una noticia que confirma que el 2015 ha sido un año de mierda: Lemmy ha muerto.

No me apetece volver a España. No me apetece quedarme en Roma. Me siento fuera de lugar en cualquier sitio. No sé si tengo trabajo y si mi tarjeta de parado me define como persona, o si debería confiar en mi última novela, o qué sé yo.

Pero algo ha cambiado. Me siento nuevo en Roma. Dejo de lado toda actitud hipercrítica hacia mi ciudad. Tengo ganas de hacer algo, de ser constructivo.

No quiero volver a separarme de mi familia y de mis amigos queridos. No quiero volver a limitar las comunicaciones a unos furtivos mensajes en Whatsapp.

Sin embargo, me veo de nuevo en Fiumicino, delante de la puerta de embarque para Barcelona. No sé qué me espera este año. ¿Qué voy a hacer? ¿Qué voy a darle al mundo? ¿Dónde y cómo podré por fin sentirme cómodo y útil para los demás?

No tengo ganas de volver. No tengo ganas de quedarme. Solo quiero tomar otra pizza y beber una cerveza en Trastevere, ver cómo progresan los cuadros de Masi y las obras de Daniele, ver cómo crecen los hijos de los demás, quiero volver a quejarme de la política, de los impuestos, del tráfico y contarle a la gente todo lo que he visto y vivido en España.

El avión despega. Otra vez. Acababa de acostumbrarme de nuevo al acento de Roma, a entrar en las tiendas sin decir “hola” sino “buongiorno“.

En Barcelona es verano, aunque sea el 8 de enero. Pienso que me gustaría intentar vivir en esa capital, aunque el veneno independentista está echando a perder otra pieza de Europa y de España. Además, no hablo catalán, aunque me gustaría aprenderlo.

No quiero volver. No quiero quedarme. Solo quiero encontrarle un sentido a todo este largo viaje.

Bienvenido, 2016.

Anuncios

2 pensamientos en “Empezar por Roma

  1. Bellísimo, Valerio. He disfrutado de tu viaje a Roma e incluso de tus sinsabores de ida y vuelta, y de aquellos en los que no se siente de ningún lugar. Si te sirve de aliento, yo a veces recuerdo aquello que dice: “Mi reino no es de este mundo”.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s