Trabajar la poesía antes que el poema


macchinetteHemos vuelto a las aulas y ayer hemos empezado con las clases de escritura poética. Tras hablar de métrica, de rimas, de sonetos y haikus, me he lanzado y he roto todos los esquemas. Empezamos nuestro recorrido por las vanguardias y la experimentación (sin olvidarnos nunca de la poesía más tradicional).

Vimos en clase la charla del artista Rives, titulada The museum of 4 in the morning, con subtítulos en español. Os la recomiendo. Los alumnos se han quedado un poco atónitos, ya que les dije que se trataba de una nueva forma de poesía. Pero, siguiendo la sugerencia de otra alumna que nos ha recordado la diferencia entre poesía (el género, el espíritu, el interior) y poema (la forma final, los versos, el texto), hemos profundizado en nuestras impresiones y reflexiones, ya que no hay que quedarse con lo superficial -una clase tendría que ser siempre un espacio de reflexión en el que ejercitar el pensamiento y la fantasía.

Al final, llegamos a unas cuantas conclusiones: aunque la forma final no tiene nada que ver con el poema, lo que hace Rives es poesía, en el sentido de que nos cuenta una historia con intención poética, para emocionarnos, profundizando cada vez más en una obsesión -la de las 4 de la mañana- que descubre por casualidad y, siempre por casualidad, le lleva a un final sorprendente.

Rives dice que su hobby se ha convertido en un habit, y es lo que hace el escritor, el poeta, con sus obsesiones, investigando a menudo sin saber por qué para desentrañar el misterio que encierran las cosas que le preocupan y que acaban en sus obras.

Dice también que el tema de las 4 de la mañana se ha difundido como una “infección“, que al pedir ayuda a todo el mundo para encontrar referencias literarias o cinematográficas sobre esta hora, ha desencadenado una “conspiración“.

De todas formas, el resultado final no es un poema sino el proceso mismo de lo poético: es el viaje hacia el descubrimiento, hacia la revelación de la poesía (aunque esta palabra no me gusta mucho por sus resonancias religiosas y espirituales). La diferencia con respecto a la poesía tradicional es que, en este caso, no damos importancia a los versos y a la lectura, sino nos zambullimos directamente entre las olas y las tripas de lo literario, de la experiencia poética.

No quiero hacer spoilers, así que te invito a ver el vídeo pinchando aquí.  

Para la semana que viene no vamos a escribir un poema. Vamos a trabajar sobre algo que nos obsesiona (evitando las metáforas), un detalle de nuestra vida cotidiana, algo recurrente, e investigamos sobre todas las posibles conexiones y “lugares” en los que aparece nuestra obesión.

Luego tendremos otra semana para seguir investigando y, finalmente, escribir un poema o un texto que nos revele lo poético de nuestra obsesión.

Nota importante para los ausentes: el lunes que viene, 18 de enero, daremos clase en el Bankia La Merced (frente a la biblioteca).

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2 pensamientos en “Trabajar la poesía antes que el poema

  1. Da gusto comulgar contigo en esa revelación poética, y qué bien escribes, sea lo que sea. Así el placer de la lectura es doble. Abrazos creativos, maestro Valerio.

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