Relatos de cine y un debate


cuentos sin camaraSe acercan las vacaciones de Semana Santa y vamos a estar sin taller de Creación Literaria hasta el día 7 de abril. La clase de ayer fue bastante animada: leímos algunos relatos que quedaban pendientes, tuvimos un debate y hablamos del nuevo ejercicio para la próxima sesión.

Empezamos por los deberes: vamos a escribir un relato de dos páginas sobre el tema del cine. Cada alumno puede desarrollarlo en total libertad: pueden hablar de ir al cine o de un personaje involucrado en el rodaje de una película… Lo que quieran, desde cualquier punto de vista. 

Como fuente de inspiración, les he entregado dos relatos sacados del libro Cuentos sin cámara, publicado por Alfaguara en 1999, concretamente Los mejores años de nuestra vida de José Luis GarciUna buena historia de Álex de la Iglesia.

Luego hemos tenido la oportunidad de abrir un interesante debate solicitado por un alumno, Antonio, a raíz de una duda que le surgió leyendo Trilogía del Baztán de Dolores Redondo. Intentaré resumirlo todo lo que pueda.

Por lo visto, en la novela el narrador omnisciente usa verbos para describir acciones que están pasando, aunque en realidad se trata de alucinaciones de la protagonista. Antonio afirma que eso no puede hacerlo un narrador omnisciente, porque está mintiéndole al lector. Añade que este tipo de narrador no puede expresar opiniones y que tiene que ser objetivo y distante a la hora de presentar los hechos.

Estuvimos una buena media hora hablando del tema y opinando. Por mi parte, yo he defendido lo siguiente (que tenga razón o no es otra cosa y no importa en absoluto).

Creo que la literatura es mentira y opinión. No es otra cosa. No existe la “verdad” en literatura, ni en arte. Para eso están los tribunales, y su verdad es mucho menos luminosa que la del arte. La búsqueda de la verdad sí, pero no la verdad. El escritor es un mentiroso, y el hecho de estar expresando opiniones es intrínseco al hecho mismo de escribir.

Dicho lo cual, creo también que la relación que se estipula alrededor de una obra literaria es triangular.

relacion autor, prota, lector

El autor decide en qué sentido quiere empujar, orientar, conducir… al lector: hacia el mundo del protagonista o hacia su propio mundo.

En el segundo caso, probablemente el autor lleva al lector hacia su mundo “racional” y su voz va a coincidir con la del narrador omnisciente. Le dice al lector: mira al mundo del protagonista desde mi punto de vista, siéntate conmigo en el sofá y emociónate, ríete…

En el primer caso, el autor quiere que el lector viva lo mismo que vive el protagonista, y si este tiene dudas entre alucinaciones y realidad, el autor escribirá del tal forma que en el lector surjan esas mismas dudas y que el mundo en el que se sumerge se parezca a cómo el protagonista percibe el mundo.

La flecha entre Autor y Protagonista es bidireccional porque, conforme el autor va definiendo su personaje, este influye en la escritura y, de alguna manera “mágica”, en la historia.

Es un tema muy importante sobre el que te invito a decir lo que piensas. Las posibilidades son infinitas, así como son infinitas las trampas que el escritor puede tenderle al lector. La única diferencia está entre las buenas trampas y las malas.

¡Feliz fin de semana!

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3 pensamientos en “Relatos de cine y un debate

  1. Yo he leÍdo los tres libros y me han encantado. Y como a mí, a mucha gente. No creo que nadie (excepto a Antonio) se ponga a pensar si el narrador es uno u otro, si miente o no a lector. creo que no hay que ser tan quisquilloso con las lecturas y leer por pasión a leer y no sacando tanta puntilla, asÍ no creo que se disfrute de la lectura.
    A mi un libro me gusta si me engancha desde el principio, y estos concrétamente, (la triologia) los devoré en pocos dias.
    Creo q si no te gusta como esta un libro o un texto escrito, pues dejas de leerlo y ya esta.
    Hay millones de formas de escribir, y a unos les gusta y a otros no. para gustos, lo colores.
    Un saludo.

  2. Buffffff…pues mira que leo y leo y leo (de todo concretamente) y la verdad es que si un texto “me atrapa”, ni me entero de en que voz me lo están contando (a no se que algo chirríe notoriamente como cambios de tiempo abruptos, diálogos en los que no sepa a quién pertenece el guión, o alguna barbaridad semejante). Se ve que soy una lectora muy básica. Me entrego al placer de leer y se me olvida la gramática.

    Pero debatiré con Antonio, a ver si me convence.

    • Creo que has dicho una cosa fundamental: entregarse al placer de la lectura. Si algo te chirría está claro que ese placer se interrumpe, pero no siempre depende del texto, muy a menudo depende del lector, de su cultura, de su “forma mentis”, de sus expectativas y gustos… En fin. El debate es muy técnico, pero no es baladí plantearse estas cosas. Yo sigo defendiendo la idea de un escritor “tramposo” en todos los sentidos, porque no consigo imaginarme un escritor “honesto”. Al final, quieres que un lector dedique horas de su vida a tus páginas, que entre en ese mundo que has creado, que llegue posiblemente hasta el final y que salga con algo más (aunque esto es mucho pedir). Esperas que esa experiencia de lectura no sea del todo inútil y prescindible, aunque sabes desde el principio que lo es. No hay artistas imprescindibles, solo lectores (y público) imprescindibles. Para, para, que ya no sé de qué hablo…:)

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