Hijos de la misma rabia (reseña)


Portada del libro

Portada del libro

El 12 de mayo sale en las librerías italianas la última novela, la cuarta, de Matteo Di Giulio, Figli della stessa rabbia (Hijos de la misma rabia), publicada en Creative Commons por la editorial Agenzia X. Matteo es un amigo de los que surgían hace años, antes de que se difundiera Internet. Todavía no nos hemos encontrado en persona, pero llevamos ya un par de años escribiéndonos por correo electrónico, compartiendo nuestros proyectos, pidiéndonos consejo, desahogándonos como lo harían dos amigos (y escritores) sentados en la mesa de un bar.

Con Matteo comparto generación, profesión, desilusión y, por supuesto, el país que define nuestra nacionalidad en los documentos. De alguna manera esto ha influido en mi lectura de Figli della stessa rabbia.

La novela comparte título con una canción del grupo italiano Banda Bassotti, una canción que llama a la revolución. De hecho, el subtítulo que aparece en la portada del libro es “noir de revuelta“.

La narración, fluida y clara, sin dobleces morales (y quizás esta es, desde mi punto de vista, la mayor debilidad del personaje y del final de la historia), desesperadamente revolucionaria, engancha desde la primera página. Como esas buenas novelas que quieren llevar al lector hasta el final, esta también te atrapa y no te deja escapar. Entran ganas de leer más, entran ganas de no dejar el libro demasiado tiempo esperando, la historia demanda que sigas al protagonista hasta el desenlace.

El prota que, por cierto, hasta la última página no desvela su nombre, simplemente es un “él” y tiene un tatuaje en la mano que es un programa: ACAB, acrónimo de All cops are bastards.

Creo que nunca he leído una novela de este tipo, ni siquiera sé si es un subgénero del thriller. El tema es que “él” es un hombre que ronda los cuarenta y que se parece a muchísimos de nuestra generación, en viaje por Europa buscando trabajo, con un conflicto familiar que le persigue, sin llegar a ser especialmente trágico, y una idea clara en la cabeza: que el poder se defiende por medio de la policía, y que por lo tanto la liberación de los vínculos económicos actuales no puede no pasar por una rebelión contra las fuerzas del orden.

Pero la novela va más allá, no se queda en la simplista acusación contra los uniformes, sino que coge la triste semilla de la crónica -historia reciente de Italia- y la mezcla con la recreación literaria, creando un entramado verosímil en el que unos policías infiltrados (que no representan a todo el cuerpo sino a sus desviaciones corruptas) contribuyen a manipular la opinión pública con su juego sucio.

“Él”, al volver a Milán, una Milán degradada y muy italiana que vive la euforia hipócrita de la última Expo, busca trabajo y lo encuentra gracias a la ayuda de un peruano. Nace una amistad profunda. Para “él” Carlos y Rosa se convierten en su familia. Para y por la familia verdadera, la casa, el amor, hace de todo, lucha hasta poner en peligro su propia vida tras verse metido en un problema de los gordos sin haberlo buscado.

Esto es lo que más me ha gustado de Figli della stessa rabbia: que es una novela que se lee con ganas porque no está impregnada de prejuicios ideológicos fáciles y casposos, sino que el protagonista es un hombre cualquiera que lucha no por una bandera ni por un partido -es más bien anarquista-, sino que lucha por lo más importante: las personas. Su idealismo, quizás, se debe al hecho de que ya no tiene nada que perder.

Lo cual arroja luz a toda la historia y hace que esta novela, rápida y apremiante, urgente como son urgentes las luchas sociales que no se están llevando a cabo contra desempleo, sueldos bajos, desigualdad creciente, control, corrupción…,  nos deje sentir por un momento que no se puede no ser idealistas, no se puede no estar enfadados y, al mismo tiempo, sí se puede ser tiernos y solidarios. Humanos.

Para los que quieran y sepan leer en italiano, os recomiendo adquirir Figli della stessa rabbia en Amazon. Los demás supongo que tendrán que esperar a que se publique la traducción en España.

p.d. pequeño extra: hay un código QR que enlaza a una lista de reproducción en Spotify, ya que en cada capítulo aparecen citadas unas canciones que hacen de banda sonora de la historia. 

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