“Taj” de Andrés Pascual


portada_taj_andres-pascualDesde que vivo en Logroño he oído hablar de Andrés Pascual, ya que esta pequeña ciudad se enorgullece de tener entre sus pocos ciudadanos un escritor tan reconocido como él. Y no les falta razón.

Coincidí con él en el jurado del premio “Efecto Mariposa” de este año y, al enterarme de que acaba de publicar una nueva novela, Taj, he ido a saludarle el día de la presentación en la librería Santos Ochoa. En las comunicaciones por email y en las personales, Andrés siempre transmite una sensación positiva, algo que se refleja también en sus libros.

Me gusta ser sincero y voy a decir que algunas de sus novelas anteriores no acabaron de convencerme, más que nada por cuestiones de gusto (y como dicen los latinos, de gustibus non est disputandum). Así que me acerqué a Taj por curiosidad, con la sana intención de dejarme llevar sin prejuicios.

Y hasta la última página Taj sí me convenció. Publicada hace poco por Espasa y disponible también en formato ebook, Taj cuenta la historia de Balu, un chico hindú que viaja por amor hasta Agra, la capital del antiguo Imperio Mogol, donde el Emperador Sha Jahan está construyendo el Taj Mahal, el mausoleo que rinde honor a la memoria de su difunta esposa, Mumtaz Mahal.

La novela tiene su intriga, sus golpes de efecto y un mensaje coherente: lo que se hace por amor y con sinceridad, sin rendirse, merece siempre la pena y vale más que todo el oro del mundo.

Pero lo que más me ha fascinado de Taj es la documentación detallada que hay detrás y la forma en la que Andrés Pascual engarza la narración de las aventuras del protagonista con la historia de la construcción del grandioso mausoleo. Balu crece como individuo conforme va desarrollándose el monumento, en el que trabaja como obrero al principio y, más adelante, como artesano de las caligrafías que decoran el edificio.

Es una historia que habla de convivencia entre culturas distintas y que rinde homenaje a la memoria de los verdaderos héroes de esa obra titánica: los más de veinte mil obreros y artistas que participaron en su construcción.

taj-mahalAdemás, he encontrado en Taj algo que no veía desde hace mucho: el gusto por la aventura con un toque épico, una lectura ágil y con ritmo, que se toma su tiempo sin demasiadas prisas. Se podría definir quizás como una novela “ligera” (aunque desprecie este adjetivo), pero capaz de dejar su poso y de acercar al lector a la cultura oriental y a un momento clave de la historia de la India -tierra que Pascual conoce muy bien en primera persona.

Si se me pide una crítica, quizás podría quejarme por el tono demasiado dulzón de algunos párrafos y diálogos.

En resumen, un libro para disfrutar quizás de la misma forma en la que disfrutábamos de de Emilio Salgari, pero con un toque romántico y basado en hechos históricos contrastados. Lo demuestra el premio Alfonso X de novela histórica que acaban de concederle.

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