Cómo dirigirse a una editorial


“Hace tiempo que le doy vueltas a esta pregunta. He conocido a varios escritores jóvenes, algunos han publicado (pocos, la verdad) y a lo largo de los años he visto como ha cambiado la forma de ser del mundo editorial.

Dentro de estos cambios, hay que destacar el crecimiento exponencial del número de “productores de manuscritos” que han colapsado los escritorios de los editores que ya no aguantan el peso de tanto papel. Sigue leyendo

Roma otra vez


Foto de Valerio Cruciani

Foto de Valerio Cruciani

Queridos amigos de Madrid Escribe, voy a dejar de publicar contenidos hasta los primeros de marzo. Tengo que ir a Roma unos días por razones familiares.

Mi hermano me informa de los esperpentos de la ciudad. Un senador que pasaba por una plaza del centro abre su paquete de tabaco y tira el plástico al suelo. En Italia tenemos la desafortunada, desajustada e anacrónica costumbre de llamar a los políticos onorevole, es decir, persona que tiene honor. Supongo que para este señor será un honor poder ensuciar la ciudad en la que vive, en la que trabaja, la ciudad que tendría que amar, será un honor poder sentirse exento del deber de dar el ejemplo y de respetar a los ciudadanos que le pagan el sueldo. 

Pero también está el esperpento popular, de ese pueblo romano que solo puedes entender y conocer si has vivido allí, y que apenas ha cambiado desde el siglo XIX, el siglo de Giuseppe Gioachino Belli. 

Las empleadas de la ventanilla del hospital eligen destino para sus vacaciones de verano en España. Mi hermano las interrumpe para pedirles informaciones sobre el justificante que necesito y les cuenta que vivo en España. ¡Vaya casualidad! No saben dónde está Logroño, ni siquiera saben qué hay en el norte. Ellas solo buscan hotel en Teneriffe.

Lo divertido es su frase: “Qué bien, tu hermano se divierte“, le dicen. Yo me divierto por estar en España. España, que lo sepáis queridos lectores, a ojos de muchos todavía es el gran parque de atracciones de Europa, es ese país en el que nadie trabaja y todo el mundo va por ahí emborrachándose, follando a tope, comiendo paella, bebiendo sangría, un país en el que la gente está de fiesta todo el día.

Pero esto no me irrita. Es el honor de la ignorancia, la culpable inocencia de la gente del pueblo. Roma es mágica incluso por estos detalles, es más, son estos detalles lo que la hacen única, elegante y sucia, romántica y perversa, bella y decadente.

entrevista jose antonio romero Me voy unos días y os dejo con una buena noticia: el guión ChinaRioja en el que he estado trabajando tantos meses con el productor José Antonio Romero, y al que se ha unido la escritora Emma Lira, por fin empieza su andadura lejos del escritorio. Y no digo más.

Un abrazo y hasta pronto,

Valerio.

El caso de los titiriteros


Cuestión de gusto. En los años 80 TVE emitía un programa que no tuve la suerte de conocer, ya que me criaba en Italia mecido por la recién estrenada Mediaset y por la MTV en inglés: “La Bola de Cristal“. Por lo que me cuentan -y por lo poco que he podido ver-, decían cosas como “Viva el mal, viva el Capital”, aparecía una bruja que ensalzaba el neoliberalismo y la guerra fría desde el interior de una iglesia de Roma, y más cosas por el estilo.

Por cierto, eran títeres.

Ahora, en 2016, mientras unos científicos descubrían las ondas gravitacionales, unos titiriteros de Granada han sido encarcelados en Madrid por representar una obra titulada La Bruja y Don Cristóbal. Han sido liberados tras cinco días, entregando sus pasaportes a la comisaría, mientras los títeres y todo el material de trabajo quedan a disposición judicial. Hay un serio riesgo de fuga, por lo visto. Sigue leyendo

Primeros relatos eróticos y el “postcuento”


Foto de Valerio Cruciani, de la exposición "Yo, estatua".

Foto de Valerio Cruciani, de la exposición “Yo, estatua”.

Los alumnos del curso de creación literaria han empezado a leer sus relatos de tema erótico. Las escenas de sexo como tales funcionan, se refleja la excitación, o mejor dicho, se evoca ese momento a través de palabras visuales que hacen referencia a sensaciones físicas.

En algunos casos hemos comentado que una de las cosas más importantes es, quizás, el ritmo. Como en el acto sexual. La escritura erótica necesita sus tiempos. Hay que atrapar la imaginación del lector. No podemos saltarnos detalles importantes que nos llevan al sexo, ni podemos saltarnos momentos álgidos del mismo acto. Sigue leyendo

Entrevista con el escritor Matteo Di Giulio


cuentameA veces las redes sociales funcionan. El escritor italiano Matteo Di Giulio (Milán, 1976) me ha encontrado en Twitter, he visitado su blog Cuéntame y enseguida le he enviado un email. Y aquí estamos.

He leído su novela I delitti delle sette virtù (Sperling & Kupfer, 2013), un thriller entretenido ambientado en la ciudad de Florencia durante la época del terrible predicador Girolamo Savonarola. Os invito a conocer a este interesante escritor y a visitar su novedoso blog dedicado a la literatura española.

Cuéntanos cómo nació Los delitos de las siete virtudes.

Nació por un desafío. El editor de Sperling & Kupfer, que me conocía por haber leído otra novela inédita mía, me invitó a probar con el género thriller en un ambiente histórico. Una novedad absoluta para mí. Al principio tuve muchas dudas, pero con el tiempo he empezado a creer en el proyecto y, una vez superado el obstáculo de la investigación, he empezado también a divertirme mucho más de lo esperado. Necesité tres meses de investigaciones y otros tantos para la primera versión. El borrador les gustó y de ahí empezamos a trabajar en la edición y en la reescritura.

Hoy en día veo todo ese trabajo como un desafío conmigo mismo, como un escritor que intenta recorrer un camino nuevo con toda la profesionalidad de lo que es capaz, sin miedo a equivocarse y con muchas ganas de aprender. Fui afortunado al tener una editorial importante que me respaldara desde el principio. Traté de atesorar cada momento para enriquecer mi trayectoria de escritor.

¿Qué nos dicen los personajes de esa época? ¿Qué nos enseñan?

delitti-7-virtuLo primero es que la historia es cíclica y que, después de tantos siglos, poco hemos cambiado. Los que tienen el poder mandan, los pobres siguen marginados. Los que son diferentes –mi protagonista es un chico musulmán en la Florencia católica de la época de Girolamo Savonarola- son utilizados por los ciudadanos de bien como cabezas de turco a la primera ocasión. También en el Medievo y en el Renacimiento eran los bancos y los grandes capitalistas los que gobernaban la política. Era una época de grandes injusticias sociales, de corrupción, de violencia. No me parece tan diferente de la realidad italiana actual, que en un estudio reciente ha sido situada en el último puesto entre los países más corruptos de Europa.

Háblanos de tu trayectoria de escritor y, sobre todo, de cómo has llegado a enamorarte de la lengua española.

Yo empecé como periodista, sobre todo como crítico de cine. A lo largo de muchos años me he ocupado de películas asiáticas, he escrito ensayos y he colaborado con festivales y revistas. Gracias a la ayuda de algunos mentores, empecé a refinar mi escritura. Siendo un gran lector, sobre todo de novela negra, quería intentar escribir narrativa. Empecé con algunos relatos y luego me dediqué a la historia que en 2009 se convertiría en mi primera novela: La Milano d’acqua e sabbia (Milán de agua y arena).

Una vez quitado el tapón, ya no pude parar y he seguido escribiendo, intentando inspirarme siempre en los autores que más he querido y estudiado. Mi segunda novela, Quello che brucia non ritorna (Lo que quema no vuelve) es al mismo tiempo una novela negra y una novela política sobre la memoria de mi ciudad, Milán, que en tan solo veinte años ha cambiado por completo. El giro que supuso Los delitos de las siete virtudes me permitió explorar géneros, tiempos y lugares en los que nunca me había parado a pensar.

Luego he escrito otro thriller histórico, también situado en el Milán de 1501, y una novela negra que habla de viviendas de protección oficial y del extrarradio más degradado. Espero encontrar pronto un editor…

Como lector soy omnívoro. El amor por el idioma español nació al principio en las páginas de algunas novelas que me gustaron mucho, como Soldados de Salamina de Javier Cercas o El corazón helado de Almudena Grandes. Pero el flechazo definitivo llegó cuando conocí a una persona española de la que me enamoré. Empecé a estudiar el idioma y ahora puedo disfrutar de la literatura española en versión original.

Preséntanos tu blog “Cuéntame”: cómo y cuándo nació, con quién colaboras, qué contenidos ofreces…

Cuéntame” es un experimento. La crítica literaria en Italia no se encuentra muy bien, por así decirlo, depende mucho de las modas del momento. Hay excepciones, pero en general todavía no ha saltado la chispa con la novela española, mientras sí se aprecia mucho la literatura latinoamericana. En mi opinión esta era una laguna muy grave que había que llenar.

Así nació este magacín, a mitad entre el blog y la revista literaria, en el que se habla de España a partir de sus autores y de sus novelas –tanto novedades como clásicos. Todavía estamos empezando, la estructura de la web se va definiendo día a día: recojo todos los consejos de esos amigos que saben más de esto y pronto espero encontrar unos patrocinios para ampliar el proyecto y los colaboradores.

Hay un poco de todo: noticias, reseñas de novelas traducidas al italiano o no, artículos, ensayos y pasajes de novelas propuestos como adelanto para nuestros lectores. La intención es la de ampliar nuestro radio de acción también a las entrevistas y a los reportajes desde los festivales literarios.

Hay unos cuantos editores italianos, desde los grandes, como Mondadori, hasta los menos grandes, como Marcos y Marcos, que se han interesado enseguida por el proyecto y nos están ayudando. Espero poder seguir así y aumentar el número de lectores y, por ende, el de los amantes de la literatura española.

¿Qué proyectos tienes para el futuro?

Publicar más novelas –este es mi trabajo, además del de consultor para algunas editoriales y traductor- y desarrollar “Cuéntame” de tal manera que crezca y se convierta en un punto de referencia en el panorama algo cerrado de la crítica literaria. Pero también para que sea un punto de encuentro para los amantes de España que hoy, en Milán, tienen solo la biblioteca del Instituto Cervantes como recurso.

¿Autores y editores españoles pueden dirigirse a tu blog?

Claro que sí, pueden enviarnos notas de prensa, noticias y reseñas, ya que nos ocupamos también de novelas inéditas. A veces es una lástima que incluso los grandes clásicos de la narrativa española, como Max Aub o Camilo José Cela, no hayan encontrado en Italia un espacio adecuado. Para mí sería un resultado importante el contribuir a su difusión.

¿Cómo definirías la situación política y cultural de Italia? ¿Qué puede o tiene que hacer un escritor?

Es una pregunta difícil. En este momento Italia está viviendo una época de recesión tremenda. La crisis económica, sobre todo en un contexto histórico en el que la clase política no consigue encontrar las respuestas, recorta los recursos a todo el mundo. El sector cultural es uno de los que más sufren en este momento negro, pero es justamente de ahí que, en mi opinión, tendríamos que volver a empezar.

No se puede solucionar la crisis económica sin antes resolver la cultural: las ideas nacen en las escuelas, gracias a la educación nace ese espíritu necesario para volver a levantarse.

El mundo editorial también se ve afectado por esta misma miopía que empuja a los que deciden a no asumir riesgos y a ser cortoplacistas, buscando solo el best seller sin invertir en proyectos de mayor calado. Por lo tanto si eres un escritor tienes solo dos opciones: o ya eres famoso o vendes mucho a la primera. Es frustrante, porque parece que estamos jugando a la lotería, mientras que en un clima más sereno se tendría que trabajar todos juntos para encontrar soluciones de calidad, que satisfagan a los lectores y que limiten las pérdidas.

En Italia más del 50% de la población no lee ni un libro al año. Sin embargo, no es una casualidad si las pequeñas editoriales no están sufriendo la crisis de la misma manera, en un momento en el que los grandes grupos tienen las cuentas en rojo. Los pequeños están trabajando con inteligencia, ofrecen productos interesantes y siguen una lógica editorial que le permite al lector aficionarse a su catálogo y confiar en ellos. Tenemos que seguir estos ejemplos virtuosos.

Visita la web de Matteo Di Giulio.

Entrevista con el escritor Vernor Vinge


al_final_del_arco_iris_vernorVernor Vinge, escritor estadounidense y profesor de matemáticas, es un reconocido autor de ciencia ficción que llegó a ganar tres Premios Hugo.

Su nombre se recuerda también por ser el creador del concepto actual de Singularidad tecnológica. Expresó sus ideas acerca de esta época futura en una famosa conferencia organizada por la NASA en 1993 (ver enlace al final del post).

La Singularidad ha sido y sigue siendo fuente de inspiración para numerosas novelas y películas (la última LucyTranscendence), y es objeto de especulación en muchos libros del ingeniero e inventor Raymond Kurtzweil, aunque es importante recordar que se trata de otra forma de interprepar la Singularidad.

Tras leer la novela Al final del arcoiris, he tenido el privilegio de poder enviarle a Vernor Vinge unas pocas preguntas sobre este tema tan interesante. Ahí van sus respuestas.

¿Hacia dónde van las artes y la literatura? Quiero decir, ¿qué tipo de futuro ve para la literatura en un mundo dominado por la tecnología? 

Espero ver un fortalecimiento de los artistas como individuos (software y hardware que permitan hacer a los individuos lo que antes hacían con los recursos que tenían en su taller o estudio), pero al mismo tiempo me espero una especie de edad dorada para colaboraciones muy amplias. Ambos aspectos tienen sus virtudes específicas.

Creo también que crecerán las tipologías de artes. Un aspecto quizás desalentador de todo esto es que las revoluciones tecnológicas se acumularán tan rápidamente que no quedará tiempo para explotarlas plenamente.

¿Qué puede revelar todavía la ciencia ficción? ¿Qué tipo de preguntas puede formular y responder todavía este género?

Digo a menudo que la ciencia ficción (sobre todo la realista) ha sido la primera área en recibir el impacto de la Singularidad, dado que no es práctico hacer predicciones más allá del punto de la Singularidad. Los escritores de ciencia ficción hemos gastado muchas energías trabajando alrededor de este tema. Por lo menos hasta la Singularidad, espero que sigamos entreteniendo y produciendo escenarios que puedan ayudar a pensar sobre el futuro.

Más allá de la Singularidad, bueno… las artes poshumanas tempranas tendrían que tener su edad dorada (aunque probablemente los humanos ordinarios no podremos entenderlas).

¿En la Singularidad usted imagina un futuro distópico o utópico? 

Creo que la Singularidad Tecnológica –o lo que es lo mismo, el nacimiento de una inteligencia superhumana por medio de la tecnología-, podría terminar siendo tanto utópico como distópico, y en una forma que incluya pero también transcienda la pura estimación de las probabilidades. Por analogía, considera el nacimiento de los humanos en el reino animal: ¿fue eso un desastre o principalmente un milagro positivo?

Las posibilidades positivas de las Singularidad son tan grandes e intensas que nos obligan a considerar nuestros logros y aspiraciones como antiguos humanos, no solo como cosas para un dulce mañana, sino también como eventos inmediatos que pueden ser corroborados antes de que muchos lectores hayan alcanzado la edad de su jubilación.

Enlace al famoso artículo en inglés de Vernor Vinge “La llegada de la Singularidad Tecnológica: cómo sobrevivir en la era poshumana” (1993).

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Entrevista con Susan Blackmore


conversaciones consciencia susan blackmoreHace un par de meses leí Conversaciones sobre la consciencia de Susan Blackmore. Un libro que recoge unas veinte entrevistas a científicos destacados de todo el mundo, en las que se profundiza de manera muy seria y actualizada sobre un tema que, por lo visto, está adquiriendo desde hace poco cierta relevancia en los estudios académicos: el tema de la consciencia.

El libro no es siempre de fácil lectura para un lector como yo, un humanista poco acostumbrado al lenguaje científico. Pero el tema es tan interesante y el libro está tan bien escrito que, con un esfuerzo tolerable y en absoluto excesivo, se pueden entender perfectamente los diferentes puntos de vista expresados.

Por razones personales (un nuevo proyecto en gestación), me estoy interesando por las investigaciones científicas y filosóficas relacionadas con la identidad, el cerebro y la singularidad tecnológica.  Es un campo enorme, casi infinito, y esta entrevista es mi primer paso para intentar acotar lo más posible la mirada sobre esta maraña de teorías, descubrimientos, etc.

La publico (y publicaré más, espero) para compartir con vosotros este interés. Y por supuesto, como siempre, os invito a dejar comentarios para ampliar la información.

Valerio: ¿Cree que la tecnología puede superar el desarrollo humano (individual y social) esquivando nuestro control?

Susan Blackmore: Ya lo está haciendo. Puedo decir “OK Google” en mi móvil, hacerle una pregunta en un inglés corriente y me contestará con una respuesta, ofreciéndome aún más información en la pantalla. Este es un tipo de comportamiento inteligente.

El conocimiento ahí en el ciberespacio es mucho más grande que el de cualquier ser humano en la historia. Las computadoras, los servidores, los móviles y otros aparatos que hemos hecho, están conectándose entre ellos y con el mundo físico cada vez más.

Son cada vez más capaces de llevar a cabo los tres procesos críticos de la evolución por su cuenta: copiar, variar y seleccionar. Esto significa que hay un nuevo replicador ahí fuera, al que yo llamo Tremes (o Temes). Estos “Tremes” evolucionarán cada vez más rápidamente, usándonos para proveer su hardware y la energía que necesitan para crecer.

Hace mucho que hemos perdido el control de todo esto y no hay forma de volver atrás.

Imagine que algún día un robot o Internet puedan evolucionar hasta el punto de alcanzar un estado de consciencia. ¿Sería diferente de la consciencia humana? ¿Qué pasaría?

Creo que estamos totalmente confundidos con respecto a la consciencia humana. En mi opinión no se trata de una facultad extra o de un poder adicional, sino de las funciones del cerebro humano. El problema es que nos sentimos frustrados al pensar que hay un “yo” dentro de nosotros que controla las cosas, un “yo” que tiene consciencia y libre albedrío. Este es el dualismo que asedia todo intento de entender la consciencia.

En realidad somos parte de un único universo. La dualidad es falsa. Así que yo diría que una máquina puede ser consciente como nosotros solo cuando sienta frustración por su propia naturaleza. Por ejemplo, piensa que tiene un “yo” así como todos los hardware y los software que soportan sus acciones. Cuando esto suceda, la máquina pensará que es consciente pero será tan confusa como nosotros lo somos ahora.

Por otro lado, ¿puede imaginar que los seres humanos eviten la consciencia y se conviertan en máquinas?

¡Ya somos máquinas!

Máquinas biológicas que han evolucionado para ser inteligentes (y en un sentido biológico y humano, ¡tenemos muchas peculiaridades poco inteligentes!), y para creer que son conscientes. La consciencia no es algo que le añades a una máquina, sino algo que emerge cuando las máquinas se describen a ellas mismas como algo que tiene ciertos poderes.

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Presentación en Aula Italia


Aula italiaSi te gusta leer y te apasiona el italiano, sábado 8 de noviembre no te puedes perder este evento especial: la presentación en italiano de mis novelas ¡Matadme! Negro spaghetti en Madrid en el local de la academia Aula Italia.

Hay dos sesiones de 17.00 a 18.00 y de 18.00 a 19.00.

Aforo limitado. Hay que reservar al 627673236 o info@aulitalia.com.

El coste del evento es de 6€. ¡Nos vemos en Madrid!

Más info en este enlace. 

Porno cumpleaños


pornoHoy cumplo 37 tacos. Estoy muy nervioso. Hasta el año pasado por estas fechas no me pasaba nada, llegaba el 29 de agosto y más o menos todo seguía igual. Me lo tomaba con filosofía. Pero este año no sé qué me pasa, lo estoy llevando mal. ¿Será por el hecho de que 3+7=10? ¿Será por lo que dice mi horóscopo? ¿Será porque solo ahora me doy cuenta de lo cerca que están los 40?

A mí me encantan las fechas recurrentes, los aniversarios, el cruel juego de hacer resúmenes. Se mezcla mi natural tendencia a la ansiedad con mi fuente inagotable de energías. Soy la víctima favorita de las gastritis & Co. Me he iniciado a la meditación pero sus efectos no duran mucho. He vuelto a hacer deporte y eso me da aún más energías físicas. Las chicas son guapas, llevan faldas y microshorts que me llenan de deseo(s).

¿Qué puedo hacer si nada me tranquiliza? Me gustaría ser un hombre de acción, tener una Mansión Playboy, pilotar mi jet privado, dar la vuelta al mundo tres veces con mochila, ser un mecenas de jóvenes artistas de todo el planeta y cosas por el estilo. Pero escribo. Tengo 37 años y me dedico a escribir. Vaya pringao, dirás. ¿He aprendido algo hasta la fecha? ¿Puedo permitirme incluso dar consejos a los jóvenes?

No soy Papá Noel y el sentido de la vida no está en dar consejos. Que se jodan los que dan consejos. Que cada uno aprenda de sus errores. Eso sí, joven lector de este artículo: si quieres meterte a escritor, procura no hacer el imbécil como lo he hecho yo.

A los 37 estoy a punto de firmar nuevos compromisos de trabajo, estoy escribiendo nuevas historias, nacen y se confirman algunas interesantes colaboraciones. Me siento cada vez más seguro de mí mismo (aunque todavía tengo que superar definitivamente mis estúpidos y molestos bloqueos de raíz católica) y lo único que me falta es dinero y tiempo para poder escribir todo lo que quisiera. Bien, qué bueno eres, enhorabuena, dirás. ¡Paparruchas!

¿No sabes leer? ¡He dicho que me faltan tiempo y dinero! Los dos Masters of the Universe. En un sentido físico y moral. Estaba yo razonando con mi mujer… Bueno, más que razonar era apesadumbrarla con una infusión de mi pesimismo… Pues eso, que íbamos por la calle y le dije que es muy tarde. Quiero decir, llegar a los 37 y empezar a sentirse seguro y ver que esto de escribir no solo no se te da muy mal, sino que hay más gente que cree en ti.

Llegar a las puertas de los 40 (dicen que ahí empieza tu segunda adolescencia, pero sin los malos rollos de los 15 años), no tener coche (por elección y un poco por imposibilidad), preguntarse todavía si quieres o no hijos (y darse cuenta de que de todas formas no puedes tenerlos, a menos que no quieras darles un trabajo desde los 6 meses llevándolos contigo por las aceras con un bonito sombrero para las monedas), no tener casi redes de protecciones ni una familia cercana que te pase los productos de la huerta y te prepare los táperes

¿Y por qué todo esto, me preguntaba mientras mi mujer rezaba para que me callara? Por hacer el gilipollas.

He empezado a escribir digamos a la edad de 17 años. O sea que llevo 20 escribiendo. Vale, vale, eso no cuenta, eran poemas algo blandengues, feos, experimentos vergonzosos, relatos cortos quizás ingeniosos pero nada más… Bueno, por ponerle fecha, digamos que he empezado a tomarme esto más en serio a los 25 años.

Volviendo hacia atrás la mirada, me doy cuenta de que esto me lo he currado mucho (y sigo haciéndolo), pero también que podía ahorrarme muchos disgustos, muchas pérdidas de tiempo, mucho regalar mis energías a empresas, iniciativas y personas que no se lo merecían. Y sobre todo, he desperdiciado este preciosísimo recurso que es el tiempo, insisto, saboteándome, escarbando con la uñas y con saña en la delgada superficie de mi autoestima.

Esta es la clave, chaval. Esto de escribir es una vocación y también un trabajo inútil. Tienes que saber que vas a ser irrelevante e inútil (hasta cierto punto). El mundo avanza gracias a los científicos, a los ingenieros, a los economistas, a los políticos (que oponen fuerzas oscurantistas y retrógradas que, a veces, producen inesperados efectos de progreso), a los programadores informáticos.

No te hablo a ti, niño pijo con la vida resuelta, una familia de intelectuales y las puertas abiertas en el “mundillo”. Te hablo a ti, pobre desgraciado pequeño burgués que vienes de una familia de empleados, funcionarios, obreros, dueños de estancos y papelerías, te hablo a ti que no tienes un duro y no conoces a nadie influyente, a ti que tendrás que echarle huevos un día sí y otro también para salir adelante.

Somos muchos los que aspiramos a convertirnos en escritores reconocidos. Fíjate en los que había hace solo 50 o 100 años. Nos dan calabazas por todos lados, nos ponen trabas de todo tipo para que no nos dediquemos a esto. Y sin embargo somos necesarios. Todo el mundo, desde el carnicero de la esquina hasta el sádico presidente de un banco, necesita cultura, arte, cosas que embellecen el mundo y el alma, o que por lo menos te hagan pasar el rato con dignidad.

Para no olvidar qué significa ser humano. Pero no esperes por ello tener derecho a un sueldo o a un monumento en la plaza de tu pueblo. Como dice la canción de AC/DC, It’s a long way to the top if you wanna rock’n’roll.

Así que deja ya de una puta vez de quejarte de si recortan en cultura (pero lucha por tus derechos y no seas pasota), deja de buscarte curritos como excusa para no hacer lo que quieres hacer (pero no dudes en currar en la empresa de tu padre si necesitas pasta), manda a la mierda todo el que te diga de esto no se vive (aunque tenga razón) y prepárate a no tener vacaciones ni fines de semana.

Dedícate a cultivar tu vocación, estudia y lee muchísimo que esto no se improvisa, colabora con gente talentosa, simpática y positiva en proyectos que te motivan, aprende de todo y de todos, lanza ideas como lanzarías piedras en un estanque en una aburrida tarde de verano. ¿Acaso el agua puede no hacer sus vibrantes circulitos? Y otra cosa: no te olvides de darle las gracias a los que te ayudan y te apoyan. 

No te desanimes nunca y recuerda siempre que el talento lo tienes o no. En el primer caso no podrás parar. En el segundo, bueno… Más pronto que tarde te darás cuenta y cambiarás de rumbo hacia algo que te haga realmente feliz.

Una última cosa: born to lose, live to win (un regalo del bueno de Lemmy de Motorhead).
https://www.youtube.com/watch?v=ShSRZ_meF-I

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Topless (2)


TOPLESS TETAS ESCRITORDice el gran Robert McKee que un guionista o escritor no debería centrarse tanto en perseguir el éxito sino en buscar lo “sublime” en lo que escribe.

Con esto ya sería suficiente para contestar a una de las preguntas de la entrega anterior. Sin embargo, lo de “sublime” es una palabra resbaladiza. Supongo que McKee habla de todo lo que es escribir desde la honestidad de uno mismo, escribir historias que enganchen, que le hablen al espectador/lector, que le introduzcan en un mundo diferente y completo, cuidadas estilísticamente, etc.

Escribo esta segunda entrega del capítulo Topless el día en el que recibo el resumen de ventas de mis dos novelas, ¡Matadme! y Negro spaghetti, en el último trimestre. Es una cantidad que podría colocarme en la lista de los autores de “culto” dentro de unos años (ironía).

¿Qué es el éxito literario? Visto desde una perspectiva objetiva, es un gran número de copias vendidas. Muy grande. No hablo de 1000 ni 2000, hablo de 100.000 o 1.000.000 de copias. Fácil, ¿no?

Algunos hablan de éxito de crítica y éxito de público. El primero nos da a los escritores ese respaldo intelectual que necesitamos para alimentar al monstruo hambriento del ego y de la vanidad, el segundo nos paga las facturas.

En un plano subjetivo la cosa se complica mucho, muchísimo. Tanto que es imposible dar una definición general. En este sentido, el éxito es algo que cada escritor, cada artista, percibe de si mismo y del recorrido que está haciendo. Algo totalmente relativo y respetable.

La cosa más importante es no caer en la trampa del glamour y seguir por tu camino con valor y con entereza. Mantener viva la chispa de la ironía, una mirada de soslayo hacia uno mismo, no creérselo nunca demasiado y no olvidarse de que esto es un trabajo. El mejor trabajo del mundo, sin duda, pero es algo que haces: da sentido a tu vida y te define solo en parte.

(Por cierto, yo soy de los que creen que tú eres todo lo que haces, dices y piensas, una suma compleja de muchos factores conscientes e inconscientes; y también soy de los que no creen que sea posible separar de verdad lo personal de lo profesional).

¿Cuántos factores conjuran contra nosotros, los autores “de culto”? Por orden: la piratería (mucho más de lo que puedas pensar), la poca y/o inadecuada promoción que nos hace la editorial, la misma novela (su calidad y sus características peculiares) y los obstáculos incalculables a los que tenemos que enfrentarnos para llegar a nuestro público (un público que todavía no existe y que tiene que formarse a nuestro alrededor).

Entonces, ¿en qué quedamos? En lo siguiente: el escritor puede contar solo consigo mismo. Lo que le puede salvar, o por lo menos alejar un poco de la perdición y de la locura, es su entereza.

Tengo que ser honesto conmigo mismo y con el lector: escribir lo que creo que tengo que escribir, buscar nuevas formas de hacerlo y no estancarme, divertirme haciéndolo, crear y trabajar mi propia poética y creer en ella, contradecirme y no dejar de mantener una actitud abierta y curiosa hacia el mundo.

Escribir es un gesto casi tan natural como respirar. No solo porque con el trabajo y el talento uno llega a hacerlo bien, sino porque se convierte en algo consustancial a la vida de esa persona. Yo ya no puedo dejar de escribir.

En mi historia personal reconozco que ya he llegado a tener éxito. En Italia no supe integrarme (y mira que ha sido mi país por 30 jodidos años). Sinceramente, tampoco estaba listo para eso.

He emigrado, en España he trabajado y trabajo duro. Nunca he perdido de vista lo que por dentro me agita y me da objetivos y un papel que interpretar en esta vida: la escritura. A veces me desespero.

Una editorial me ha dado la oportunidad de realizar mi primer gran sueño: publicar mi novela. ¿Qué más puedo pedir? Publicar la segunda. ¿Y ahora?

Puedo pedir un nuevo sueño, avanzar en el camino que me estoy labrando con el sudor de mi frente. Para contestar a la afirmación inicial de McKee, creo que busco ambas cosas: el éxito objetivo y lo “sublime” (el pan y las rosas).

Y ahora viene otra gran pregunta: si pudieras elegir entre hacerte rico con la escritura y dejar de tener ganas e ideas para escribir, o seguir teniendo grandes ideas, energías y fuerzas para trabajar y publicar y no llegar a tener un gran éxito comercial, ¿con qué te quedarías?

¿Qué tipo de público se puede desear? ¿Para quién escribes? ¿Cómo? Muchas preguntas para las próximas entregas.