Más relatos y programación del taller de creación literaria


conflicto narrativoEn el taller de Creación Literaria de la UPL seguimos leyendo los relatos de “El perro ladraba sin parar”. Se nos ha ido un poco el tiempo con los comentarios y nos quedan por leer otros tres o cuatro.

Esta semana aprovecharemos el tiempo que tenemos para trabajar en un nuevo ejercicio (no os voy a adelantar de qué se trata, por supuesto…) en clase, para luego acabarlo en casa. De nuevo, los leeremos y comentaremos en clase, aunque esta vez me gustaría acabar las lecturas en dos sesiones (puntualidad y brevedad, please… que yo también me enrollo y me gusta entrar en los detalles como a vosotros).  Sigue leyendo

Mis talleres de poesía y guión con Carmen y Gervasio Posadas


YoquieroescribirDesde hace unos años colaboro con la escuela de escritura a distancia de Carmen y Gervasio Posadas, llevando las tutorías de los cursos de poesía y guión.

Tras acumular algo de experiencia y unos cuantos comentarios positivos de los alumnos, quiero compartirlos con todos vosotros.

Por cierto, feliz fin de verano.

“Mi experiencia en el taller ha sido positiva, enriquecedora y muy muy gratificante. El contenido teórico del taller y las lecciones son impecables. Creo que lo he aprovechado mucho. Tu tutoría, sobresaliente. Me han gustado mucho tus comentarios a los ejercicios, siempre apropiados y enriquecedores.”

Rosa Hedo, alumna del Taller de Poesía. Sigue leyendo

Recitales


Público aquí la grabación no integral de mi último recital de poesía. Lo hicimos en el teatro de la UEM, en el marco del Campus Promete, el pasado mes de julio.

Creado en tan solo unas horas gracias a los maestros Isaac Miguel (líder del grupo René) y Michel Andrés (maestro de la electrónica y productor musical), es un ejemplo de cómo me gusta llevar al público la poesía.

En el contexto de este blog, dedicado a la escritura creativa, pensaba dedicar un artículo a la importancia de la relación directa con el público para el escritor. Prefiero hacerlo así, enseñando sin rodeos lo que yo hago (sin dármelas de actor, que actor no soy).

No es algo fundamental para la escritura en sí, pero puede ser un instrumento para testar en vivo el efecto que produce nuestro trabajo, para que ese trabajo llegue de una forma diferente y cautivante en una dimensión hermana -y no en sustitución- de la lectura privada.

La lectura, o recital, o readingspoken word se puede hacer con o sin música. Hasta ahora, he leído con música en vivo en varias ocasiones, y siempre con un alto grado de improvisación (es decir, con pocos ensayos y un rápido entendimiento con los músicos).

Música culta contemporánea, rock, blues, jazz, electrónica. Uno o más instrumentos. Las combinaciones son infinitas, todo depende del efecto que se quiere obtener del evento. La música no se limita a acompañar -el fondo-, sino que toma forma en escena, contribuye, juega con la palabra leída.

No hace falta ser actores (yo no lo soy, y se nota). Lo importante es sentirse cómodos y divertirse. El público lo agradecerá y captará algo más de vuestra escritura.

Ejercicio sobre el terror


Ayer hablamos del género de terror, aunque un poco por encima. Ahora ponemos en práctica el terror en un relato.

Primero hay que elegir un subgénero: zombie, fantasmas, visiones, fobias, enfermedades, monstruos, magia y religión.

Luego un personaje, nuestro protagonista, y la situación en la que se encuentra (un castillo abandonado, una casa aislada, una montaña, un lago, un sótano, un cementerio, un pueblo, etc.).

Finalmente pensaremos en el tipo de conflicto dramático al que se va a enfrentar nuestro héroe, y le daremos mucha caña asustándolo (y obligando al lector a pasar mucho miedo).

No olvidéis poner cierta dosis de sangre, violencia y oscuridad. Recordad que en este género también, estimular los cinco sentidos es muy importante, así que utilizaremos todos los recursos posibles como goteos de agua, olores nauseabundos, chillidos agudos, telarañas que caen encima de la mano del personaje, etc.

El final mejor que sea pesimista. Tiene que morir y sufrir mucha gente, sobre todo personajes con los que el lector se ha encariñado.

Condiciones del ejercicio:

– protagonista, un emprendedor;

– situación: su fábrica;

–  conflicto: los trabajadores que ha despedido se han convertido en monstruos (creatividad en este sentido, pueden ser monstruos forjados por vosotros, o podéis utilizar el repertorio común, como zombies, vampiros, lobos, etc.);

– máximo tres páginas de extensión (unos 6000 caracteres).

Sembrar ideas


Como primer paso hacia lo que será vuestro guión, empezad haciendo una serie de hipótesis para crear las bases de un corto de 5 minutos.

Recordad que en general una página de texto se equivale a aproximadamente un minuto de película (en el montaje definitivo).

Acostumbraos a dos cosas: a la tormenta de ideas (o braistorming) y a trabajar en equipo. Si tenéis uno o dos compañeros con los que compartir esta pasión para el cine y la escritura, empezad desde ya creando un pequeño equipo de trabajo.

Elegid un sitio para vuestras reuniones (un piso, un estudio, un despacho), llevad siempre un ordenador, papeles, bolígrafos y a ser posible una pizarra para pintar esquemas, ideas, apuntes (útil para visualizar vuestro proceso creativo y fijar cosas).

Empezad echando ideas sin censuras, es un juego divertido. Cuando algo os gusta, tomad nota enseguida, lo demás se puede tirar (a menudo, sin darnos cuenta y sin preverlo, reciclamos muchos de los “materiales tirados”).

Poco a poco, si vuestra dinámica funciona -y para que funcione hay que saber desde el principio que cada uno tiene que ponerse en juego, aceptando las críticas y acostumbrándose a ver como muchas de sus ideas son rechazadas por los demás-, ya veréis como empezará a coger forma vuestra primera historia.

El haiku


Un haiku es un tipo de poesía de origen japonés y cuenta con una tradición muy antigua.

También en Occidente se conoce y muchísimos poetas se dedican a escribir haikus. ¿Qué estructura tiene? Pues es muy sencillo: se trata de una estrofa de tres versos, respectivamente de 5-7-5 sílabas, sin rima.

El tema tradicionalmente suele ser la naturaleza: un haiku traduce en versos el resultado de una mirada concentrada y rápida, el poeta observa un detalle de la naturaleza que le rodea y lo plasma en forma de poema.

Los haikus a menudo revelan también la mirada metafórica, o la intuición, el tercer ojo: pone en evidencia la íntima, profunda y fugaz conexión entre el indivíduo y ese detalle de la naturaleza.

Esto por lo menos en su vertiente más clásica. Hoy en día, al ser el poeta un animal casi exclusivamente urbano, puede desvincularse de este tipo de contenidos. De todas formas, el truco está en repartir los versos: los primeros dos casi se limitan a describir lo que ve el poeta,el tercero le da un pinchazo al lector revelándole algo, un secreto, una observación inteligente, una “consecuencia” inesperada.

Por ejemplo, aquí tenéis un haiku de Jesús Munárriz:

Perros de niebla

ladrando entre las rocas:

Despeñaperros.

Una página web muy buena sobre este argumento es “El rincón del Haiku“.

Ejercicio para todos: escribir por lo menos un haiku alrededor de la palabra “modem“.

Segundo ejercicio: prolongar el resultado con otros dos versos de 7 sílabas cada uno. Así obtendréis otro tipo de poema japonés: el Tankas 

¡Me pone tu estilo!


Seguimos nuestro programa como si nada… En relación al género romántico, dijimos que no podemos olvidarnos de dar “calor” a nuestros relatos. Por supuesto, el estilo es algo fundamental a la hora de provocar los sentidos de nuestro lector.

Para obtener escenas que sean eróticas, tenemos que centrarnos sobre todo en la situación: de hecho, la mente del lector se excita a partir de algo que estimule su fantasía, antes que su lujuria. Sabemos que las mujeres prefieren este tipo de erotismo, en el que se ve lo justo y se imagina todo el resto (se trata de sugerir, en resumidas cuentas).

A los hombres les suele gustar también el detalle concreto, y si le ponemos algo de chispa pornográfica (lo justo) conseguiremos nuestro objetivo, sin resultar vulgares o desagradables. En todo caso, no podemos perder de vista el concepto de seducción: los personajes se seducen entre ellos, y el escritor seduce al lector.

Cuando hablamos de situación, nos referimos no sólo a dónde se desarrolla la escena erótica -¡sexo!-, sino también al cómo: qué tipo de tensión sexual empuja a los personajes uno hacia otro, qué tipo de situación les ha acercado, cómo hacen sexo, qué están arriesgando y qué límites o reglas están rompiendo.

Seguramente, este género narrativo es un lugar privilegiado para jugar con el lector y sus prejuicios, para sacudir los cimientos de lo que nuestra sociedad considera que está “bien”.

Una escena llega a ser sensual cuando con la palabra conseguimos estimular los cinco sentidos: unos cuerpos huelen, se tocan, tienen una temperatura y una textura, los cuerpos de los amantes tienen sabores y apariencias físicas, detalles inolvidables.

Es importante elegir bien el punto de vista del narrador: si es él, ella o el escritor-mirón que cuentan la historia, y no nos olvidemos de que el lector se convierte en cualquier caso en voyeur. ¡Por lo menos que se lo pase bien!

Y ahora el ejercicio: tenemos que escribir un texto de máximo una página que se centre en el erotismo, no en la historia de los personajes. Situación: un chico invidente hace el amor con una chica que ve. Los dos no se conocen, ella acaba de seducirlo en un vagón del metro. ¡Suerte!

Padres e hijos


En los talleres de poesía hemos leído los manifiestos poéticos que han redactado los alumnos. En cada uno había algo muy interesante que se podría tomar como base para un debate sobre estética y poética.

También dedicamos parte de estas últimas clases para trabajar en clase. A partir de la lectura del microrrelato La montaña del escritor argentino Enrique Anderson Imbert, los alumnos han tenido que improvisar un poema sobre el tema de la relación entre padre e hijo.

 

Suspense en clase


Para rematar el tema del género policíaco, estamos haciendo un ejercicio en las clases de escritura creativa.

Se trata de improvisar una página de puro suspense. Se puede escribir cualquier cosa, con una sola condición: la última frase tiene que ser “Y contestó al teléfono”.

Lo que nos interesa sacar de cada género es un mejor conocimiento de las posibilidades expresivas y estilísticas de nuestra escritura. En el caso del suspense, como hemos dicho en artículos anteriores, vamos a imaginar una situación en la que el personaje se encuentre en apuros, y antes de resolver esa situación, alargamos la espera, aumentando así la tensión dramática y la solución a la pregunta: ¿lo conseguirá o no?

El suspense, a mi manera de ver, puede ser interpretado también bajo otra luz: en una situación cómica, la “espera” del personaje puede desembocar en una respuesta cómica. La tensión dramática explota en una carcajada del lector.

En una situación horrorosa, al contrario la respuesta puede ser muy dramática y violenta, y desembocar en un efecto de auténtico miedo, pánico, terror o asco (o todas las cosas juntas). Mejor dicho: el miedo es la expresión de esa tensión dramática, que desembocará en la muerte, desaparición o mutilación del personaje.

Se trata de saber meter el lector en una situación incómoda, hacerle desear ese desenlace.

Manifiestos poéticos (ejercicio)


Para la semana del 27-28 de febrero, hemos empezado a hablar en clase de la importancia de los manifiestos vanguardistas en general.

Un manifiesto es como una ley, a menudo organizada por artículos, en la que se describen las bases de una nueva estética, en contraste con lo que ya existe (contra tal poeta, tal academia, tal grupo editorial, tal cultura, etc.).

Hemos analizado qué es un manifiesto, y hemos visto que en general suele escribirse de esta forma (tomar nota, ya que estas son las bases del nuevo ejercicio para casa):

-tiene un título que suele coincidir con el nombre del movimiento que se pretende crear (Manifiesto del Futurismo, del Surrealismo, del Creacionismo, etc.); dicho nombre tiene que ver con los contenidos que se desarrollan y con el concepto central de la propuesta estética del manifiesto;

-siguen unos párrafos de introducción programática, en el que se explican las razones del manifiesto, sus ideas generales, sus inquietudes, etc.;

-luego vienen los puntos del programa (entre 5 y 10 más o menos), en los que se describen las pautas estéticas del nuevo poeta, los efectos de esta propuesta sobre la sociedad (literaria y no), la rotura que se propone, lo que se quiere aportar al mundo de la poesía y del arte, los dictámenes alrededor de los contenidos (temas) y de las formas que se proponen perseguir los artistas y poetas que se adhieren al manifiesto;

-finalmente, un párrafo de cierre, como un resumen de lo dicho y una propuestas de actuación “a partir de ahora” (eventuales revistas fundadas o que apoyan al manifiesto, poetas fundadores que firman el mismo, primeras líneas de actuación editorial o de otro tipo, etc.).

Para casa, los alumnos del taller de poesía tendrán que escribir un manifiesto poético cada uno, a partir de una reflexión sobre su propia poesía, sobre lo que persiguen a nivel expresivo y literario, sobre lo que no les gusta y quisieran cambiar del sistema, sobre sus modelos, sobre quién puede adherirse a su manifiesto y cómo, etc.

Al fondo del manifiesto, desarrollado siguiendo las pautas descritas arriba, tendrán que escribir un poema propio que represente la aplicación de dichas reglas.

Todo con una extensión de una página.

Podéis utilizar como ejemplos los siguientes dos manifiestos: el Manifesto del Futurismo y el Manifiesto Cinematográfico “Dogma 95”.