La experiencia del Salón del Cómic


Cartel exteriorPasar cuatro días en Barcelona sin hacer turismo es un pecado casi imperdonable. A no ser que tengas una buena razón. Yo la tenía: encerrarme en el Salón del Cómic mañana y tarde.

La verdad es que ha sido una experiencia muy interesante, intensa y bonita. Un espacio enorme y bien organizado acogió cada día a centenares y centenares de visitantes. Pasando de puesto en puesto, te ibas enterando de todas las novedades editoriales a la venta, podías acercarte a las presentaciones y masterclass de autores españoles y extranjeros, hablar con editores, dibujantes y (si los encontrabas) guionistas.

No fui solo, por supuesto. Me acompañaba un grupo de jóvenes estudiantes de arte y cómic asturianos. Yo, un viejo de 37 años, rodeado de chavales educados, que no fuman ni beben ni hacen chistes malos como yo, y de los que he aprendido dos lecciones muy importantes: la belleza y el arte que pueden encerrar los cómics (y cómo apreciarlas) y la fuerza de los lazos de amistad y admiración mutuas.

Hugo y Valerio entrevistadosEntré en este pequeño círculo gracias a Hugo Llera, el dibujante que está dando forma a mi guión Pellegrina. Aquí tengo que contaros algo muy importante: en el Salón del Cómic hay una zona profesional en la que puedes presentar tus portafolios a las editoriales que buscan autores. Hay una competencia muy fuerte, en cuatro días llegan proyectos de toda España buscando editor. Pues nosotros, Hugo y yo, ¡hemos obtenido una entrevista con Planeta Cómics!

Pero algo quizás aún más extraordinario es que de nuestro grupo casi todos obtuvieron una entrevista con uno o varios editores. Estos chicos son realmente dotados. Le echan horas y mucha pasión a un trabajo que, como ya es habitual en las artes, no se ve suficientemente reconocido. Tienen talento, saben contar historias por imágenes, y eso no tiene precio.

Me refiero a Raquel Lagartos (y su guionista Julio… ¡no sé tu apellido!), Sol Alija (y su guionista Marta… ¡tampoco sé tu apellido!) y Sergio Abalo (sin guionista…).

CosplayEn estos cuatro días he aprendido más que en todo un año de lecturas, gracias a las charlas interesantísimas que han dado autores como Enrique Fernández, que habló del proceso creativo y de la promoción de su última obra Brigada, que ha visto la luz gracias al crowdfunding; o la de Eduard Torrents, autor del cómic El convoy, que ha explicado el proceso creativo de su última obra.

Pero la auténtica iluminación llegó con las clases magistrales de Scott McCloud y Bryan y Mary Talbot. El primero, famoso autor estadounidense de los mejores libros de teoría del cómic, presentó su última novela gráfica El escultor soltando cada minuto unas perlas de sabiduría técnica y artística utilísimas.

Bryan Talbot habló de su novela Sally Heathcote: Sufragista con todo lujo de detalles sobre la estructura de las páginas y de las viñetas, sobre el desarrollo de la historia, etc.

Stand 1Tras verme encerrado tres días en un mundo casi desconocido para mí, hecho de dibujantes que envidio enormemente y que te sacan un personaje o unos paisajes en pocos minutos, de historias fantásticas, de editores de fanzines independientes de estética punk o más cuidada, de adorables chicas que hacen cosplay con muy poca ropa encima, el domingo aproveché para dar una vuelta y conocer la Barceloneta.

Piedras rompeolasAhí, en el rompeolas, encontré algo inédito para mí: unas piedras embellecidas por unos bajorrelieves pintados. El arte llena y da sentido a cualquier cosa. Me di cuenta en ese instante de que todavía podía saborear momentos de felicidad, y que hay razones para seguir luchando por las historias que queremos contar.